2.26.2010

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Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me está pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo.

Ay, no sé. De cuando en vez me sorprendo intermitente, tornasol; yo, con mis candados y mis llaves de aire, yo, que escribo con humo. No hay sustancias más letales que esas que se cuelan por cualquier parte, que se respiran sin saberlo.

Sabiendo que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina, como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre, el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura. Creo que sospecharás esto que ocurre, como yo te presiento a la distancia en tu ciudad, volviendo del paseo donde quizá juntases la misma florecita, un poco por botánica, un poco porque aquí, porque es preciso que no estemos tan solos, que nos demos un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.

Me diste el frío, la distancia, el amargo café de medianoche entre mesas vacías. Siempre empezó a llover en la mitad de la película, creo que lo sabías y que favoreciste la desgracia. Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo, todo eso es tan poco; yo lo quiero de vos porque te quiero.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

2.16.2010

Un poco .

Es un poco enfermo, un poco triste quizá. Pasar una noche (una?) reviviendo buenos momentos ajenos, un tanto apenado porque no perteneces, porque no viviste, porque nunca estarás. Envidiando de a pedacitos, siempre tan ajena a todo eso, inventando razones, diálogos, encuentros, sonrisas y secretos. Comparándolos con los "Once upon a time" de los cuentos clásicos (sabes que no es tan así, pero son cosas que no se pueden evitar. Como el sol; estamos obligados a tolerar que el sol salga todos los días). Preocupada de por qué ya no y si es que podría ser. Impaciente, esperando algún gesto, alguna reacción, algo más. Sabiendo (en el fondo) que es tan fácil el contacto, alzar la mano y listo, un movimiento y ya; pero falta la excusa, ese algo más, el por qué. O quizá no se necesita eso, solo un poco de valor, la sonrisa, las palabras bonitas y voilá, todo está un-poco-mejor; pero es tan difícil decidirse! y siempre queda la in-seguridad, los quizá, los talvez, los y si? Pegados como rémoras a nuestro más mundano sentido común.

Ridículo


La cuestión es, que nunca se dijo algo, algo que todos quieren explicar un poco, pero tampoco lo harán, tan avergonzados de no-sé-qué. Esperando, más bien, exigiendo, una respuesta a una pregunta que no han formulado, que está prediseñada dentro de la cabeza, por ahí, dando vueltas.
Es tragicómico ver esta lucha callada contra nosotros mismos, esta lucha de la cual no estamos muy seguros, pero por si acaso. Y ese estamos es más por poesía que por verdad, que lo más probable es que peleemos solos cada uno, o no peleemos nada o quizás mentí(mos).
Y ya me aburrí un poco de esta incertidumbre, de la lejanía, del "Ausente". Hablamos en silencio mientras sacamos imposibles conclusiones de trasnoches sin hablarnos (estas contradicciones!). Ya me duele un poco ahí, donde están los sentimientos, apenas nos conocíamos y la vida ya urdía lo necesario para des-encontrarnos minuciosamente.
Para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, entonces veíamos con las manos, como un vidente ciego, y como no hablábamos, se nos escurrían las ideas ridículas, un poco trastornados por todo lo que pasaba, ofuscados por el olor.
Pero siempre igual, un poco temerosos aceptarlo, por verlo.

Y las miradas secretas entre las multitudes nunca escapaban a la sonrisa, el único lugar donde se aceptaban un poquito más, seguros de que nadie los vería.

2.14.2010

Me gustaría salir corriendo


Entonces, cuando las hojas cuadriculadas se disparan, los pájaros despegan coloridos entre el bullicio y el papel y los recuerdos de momentos congelados en polaroid. Los plumíferos de papel van con sus colores primarios derechito a meterse ahí donde no les incumbe con la excusa de los gritos tan molestos del pequeño, ya sabes. Y las burbujas impertinentes que se escapan por la puerta y se pierden transparentes, justo cuando podrían socorrerme de la inundación de afección púrpura, pero la puerta ya se cerró y el verde se puso a improvisar, ocultando los gritos del pequeño, las conversaciones de living room y los "plap" de las burbujas reventadas.

Lo peor es cuando llega a esas canciones viejas con letras perfectamente aplicables se cuelan entre las palabras irregulares que se desparraman, inconscientes de su propia desgracia, algo así como cuando das vuelta el café y todos se espantan y el mantel bordado y la mesa de la abuela.

Igual es un poco aburrido estar entre estas paredes tapizadas de arte y libros de culto, ventana-lmente luminosa y resbaladiza con pisos de madera, donde el bichito se come a la gente y no hay momento para huir de este soporífero espacio, reptante, vegetal, sofocante, viejisísimo y monótono al que llegué en tren, ahora que los boletos ya no son de cartón (qué tiempos!), un poco obligada por el verano y las llamadas insistentes.