3.18.2010

(sin) fiebre

Y por decirlo de alguna forma
(y no como tiene que ser)
es como enfermarse con uno de esos resfriados con amígdalas
inflamadas
e Ibuprofeno cada ocho horas (7:OO - 15:OO - 23:OO) por tres días
como dijo el doctor.
De esos que te duran una semana y después se te pasan y
quedas inmune por un rato, pero te rascas la nariz igual y ya no tienes mocos porque la semana ya se esfuma entre tus manos con pañuelos suevecitos para que no duela la nariz,
que al final igual te duele montones y está roja.
Y para qué hablamos de tiempo si sé que jamás duró sólo una semana
siempre era un tiempo eterno porque no llevo la cuenta jamás.
Y siempre me enfermo en el momento menos indicado,
ese momento que queda marcado con rotuladores de colores en la linea de vida con
su respectiva música de fondo y olores y lugares, todos
bien contaminados, donde quizá otros también enfermaron, y quién
sabe cuantos pasaron alguna vez por ahí, alucinados por la fiebre,
pensando que no eran de este mundo y que la cámara lenta porque
era más bonito&alamoda y
al final vomitando cada pedazo de los otros días,
por suerte que ya pude vomitar(te).

3.13.2010

Tonta

Y es una estupidez, una sucesión de tonterías, las promesas que no me cumplo, me voy traicionando de a poco y es que simplemente no puedo, es inevitable, una piedra con la que me gusta tropezar. Y cada tarde, cada noche que no puedo dormir, cada vez que despierto, me sorprendo pensando lo mismo, evocando los mismos recuerdos tan absurdos e inventado otros tantos imposibles, pensando por qué no, por qué así y no de otra manera.
Y escribo esto porque no sé, porque a lo mejor me equivoco, porque a lo mejor estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco, pero eso es terrible; entonces me acuerdo de nuevo, y me enojo, un poco contigo, pero más por mí y es que estoy decidida a no, pero igual otra vez y otra vez y detesto todo esto.
Y lo dijimos, un poco tarde, sí, pero ya no sé si fue verdad, pareciera que no estás, ya no sé si creerte, siempre tan ahí, al alcance de la mano, pero tan lejos, siempre lejos, como de una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo.