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11.24.2012

enfermedades crónicas

Nostalgia anticipada, acumulada. Nostalgia crónica. 

Pienso en todo lo que no hice, en lo que (no) quiero hacer. Nunca habría pensado que te extrañaría. Descubrí que las madrugadas de cielos límpidos son las más frías, intento recordar, pero mi memoria es un agujero extraño, lleno de vacío.


Leo surrealismo y me gustaría que todas esas cosas me las dijeras tú algún día. Recuerdo tus latidos bajo mi mano, tus manos suaves, no sé cuál era el mensaje, no sé leer esas cosas.

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Aquí adentro es como un mar que desborda por todos lados, incontenible. La marea sube, ahoga marineros y esconde los barcos en lo más recóndito del azul profundo mientras pienso, pienso y eso no me reconforta. Extraño la rutina que tanto odié, los pasillos y mi paso inseguro, la efusividad matutina, la somnolencia.


Todos los puntos de colores que quedaron en mi los miro con cariño, al agua me quema y se los lleva. 


Así está bien, es mejor, es mejor.

8.22.2012

no sé, leerlo es como ir descubriendo de a poco lo que siempre estuvo ahí, ¿sabe? como si las cuatro paredes que rodean esto que llamamos realidad se cayesen y quedásemos solos frente al cuarto de los espejos. sus palabras me golpean, escucho la música de la que habla y puedo oír su acento extraño, profundo, hablando de todas esas cosas que están en mi cabeza, pero nunca escribo porque el pensamiento es más rápido que la pluma, que el sonido, que la luz. envidio sus vidas ficticias, todas las cosas son más fáciles en papel porque no hay que dar tantas explicaciones. ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo ¿te das cuenta? y es extraño, me gustaría vivir ahí, viendo con sus ojos de papel y tinta, sentir así. yo tengo hojas en el bolsillo,hojas guardadas entre los libros, pero nunca sabré como eran las de él.
la realidad se me escapa todos los días, no puede ser que esto sea todo, tiene que haber algo más, allá, acá, donde sea; escondido en cualquier parte, pero, qué es, cómo buscarlo. la rutina me estorba para buscar, no puedo ver la realidad con todos esos horarios y esos deberes. necesito una vida de estar sentada mirando las puertas, las ventanas, a ver si entra por algún rincón eso que busco, fijarme en cada veta de la madera del piso, oler todas las flores de la ciudad. dedicarme a respirar, a sentir como funcionan las cosas aquí adentro, escuchar células dividiéndose, sentir la rotación de la tierra sobre su eje. sólo así se puede ver bien, no con los los ojos, sin la luz y la refracción y las proyecciones mentales; ver de verdad desde adentro, más que ver, sentir, saber que todo es. estar consiente, despierto.
eso era lo que me crispaba, que se sintieran seguros. seguros de qué, dime un poco, cuando yo, (...) tenía bastante conciencia para sentir que todo era una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, para descubrir los agujeros. en la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo...

(no se le puede seguir así la corriente porque vamos a acabar todos locos)