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2.28.2017

Envolver un grano de arena con capas y capas de noche, lagrimitas y humo. Tragárselo y dejarlo entre las costillas, al medio de todo. Neoplasia de recuerdos, semillita de carbón.
Ahora todo lo que haces me parece despedida y es inevitable pensar que todo es mi culpa, que si yo hubiese, que si yo. Cómo es que no puedo detener el tiempo, cómo es eso de no poder elegir quién sigue acá. Por qué no puedo entrar en ti y romper todo. Por qué no puedo aplastarte como a una hormiga. 

Cuánto cuesta un cambio de cerebro, 
reordenamiento de huesos, 
aceitado y pulido de ojos.
19.99
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El tiempo parece pasar más rápido para ti y me parece ver cada vez más polvo encima, sobre todo ahora que apenas estás. Que ocurra tantas veces no me hace hacerlo de manera distinta, y una vez más extravío las cosas que guardé en aquel bolsillito sin fondo. Las quiero tanto que termino por recogerlas, pero no sé cuándo fue, ni dónde, ni por qué... 

No sé bien cómo debería sentirme estando acá pero creo que lo estoy haciendo mal. Quizás no debería estar pensando en tí o quizas debería pensar más. Quizás debí haber nacido diez años antes y haberme dado cuenta.
Quisiera despertar y encontrar nísperos y habas y saber que así es justo como deberíamos estar siempre y entrar en tu cabeza y ver el mundo con tus ojos que ahora no ven nada más que un lino brillante y suave, 

pero no sabes que brilla ni que es tan suave. 

1.07.2015


Me seco por fuera, inmóvil. Hilitos de algo se desprenden y me siento cada vez más minúscula, perdida entre las sábanas, de la cama un mundo. Soberana de un pedazo de polvo, estéril como mis manos.
Un dolor como de hormigas comiéndome los ojos desde adentroatrás, y eso y cada vez más tarde y ya apenas distingo dónde acabo yo y empieza la noche, pero encontré bichitos muertoscaídos al lado de la lámpara y los miré y me sonrieron, burlescos (y las caracolas que no me contaron ningún secreto; venían sin mar pero con un muerto)



Soñé que me ahogaba porque lloraste por mi, desperté con sol en la cara y unas cosquillas. Algo así como unas chispitas me queman las pestañas y abrir los ojos es comenzar de nuevo. Reconocer y colonizar. Madera, algodón, cal, todo cuesta y surge desde el fondo de la garganta como si nunca hubiera escuchado mi voz. 
¿Cómo es que ésto soy yo? Ruido y movimientos, nada más. 

Un cascarón tan vacío como tú.




Ugh.

12.30.2013

Ahora que te vi sé que es cierto, que la piel, que tus ojos. Nostalgia a la vuelta de la esquina, como siempre, pero esta vez no es mi imaginación. Creciste como un arbolito en cada uno de mis pedacitos de tierra, y tus raíces se metieron hasta lo más profundo, rompiendo, escarbando, sosteniendo.
En tu boca una puerta oscura, vuelo como pajarito herido hacia un refugio, tu oscuridad me acoge y reconforta, pero ya no hay oscuridad, ya no hay puerta, ya no hay tu boca ni la mia ni mucho menos las dos juntas. Las arañas van tejiendo esa red que me envuelve, todo porque los engranajes no se mueven más y el óxido y el tiempo y la humedad
detuslágrimas (pero sobre todo el tiempo y quizá la distancia) fueron los culpables. Ah, qué es esto aquí dentro, ocupa tanto espacio, el vacío, la falta. En cada recuerdo erguido con tinta en el cuarto de los espejos, estás como una hojita en mis libros, una hojita en mi cara, una más de las hojitas que decidió suicidarse para mi, hojas amontonadas, hojas muertas, putrefacción de la antes-vida, ¿qué hago sin el verde, sin tu sombra?

11.24.2012

enfermedades crónicas

Nostalgia anticipada, acumulada. Nostalgia crónica. 

Pienso en todo lo que no hice, en lo que (no) quiero hacer. Nunca habría pensado que te extrañaría. Descubrí que las madrugadas de cielos límpidos son las más frías, intento recordar, pero mi memoria es un agujero extraño, lleno de vacío.


Leo surrealismo y me gustaría que todas esas cosas me las dijeras tú algún día. Recuerdo tus latidos bajo mi mano, tus manos suaves, no sé cuál era el mensaje, no sé leer esas cosas.

 .     .     .     .     .     .     .     .     . 

Aquí adentro es como un mar que desborda por todos lados, incontenible. La marea sube, ahoga marineros y esconde los barcos en lo más recóndito del azul profundo mientras pienso, pienso y eso no me reconforta. Extraño la rutina que tanto odié, los pasillos y mi paso inseguro, la efusividad matutina, la somnolencia.


Todos los puntos de colores que quedaron en mi los miro con cariño, al agua me quema y se los lleva. 


Así está bien, es mejor, es mejor.

3.09.2012

Camino sin ritmo y el sol me molesta, me siento cansada, el futuro me agobia. Siento que no vale la pena hacer algo que alguien ya hizo, y lo hizo mejor que yo, no tiene sentido, eso no es para mi. También me da un poco de  pena, hay personas que creen que yo puedo ser muchas cosas, pero si miro hacia adelante no veo alguna cosa que me indique una dirección, ni siquiera la errada.

Camino mirando mirando mis zapatillas, están rotas y se ve el calcetín en el pie derecho. He caminado estas calles por años, pero nunca supe cómo se llamaban, tampoco me importa, si lo supiera seguramente lo olvidaría.

Encuentro lo que fui a buscar y vuelvo a mi casa, nadie me espera, todos esperan algo de mi y lo único que quiero es poder respirar en el agua, volar, o volverme invisible. Detener el tiempo, quizá retroceder un poco, tener mucho tiempo libre y pocas ganas de dormir para leer todos los libros que me quedan, poder entender a los que dominan el mundo, no obedecer al cuerpo
y seguir viviendo.

1.13.2011

pájaroplumaárbolhojatinta



Subir y bajar por la cima de cada montaña, de cada cerro, de todos los altibajos del tiempo. Bajar corriendo para darse cuenta de que abajo siempre estuvo lo más verde, lo más oscuro.
Buscar cada huella dejada sin querer, encontrarte en cada hoja, cada página. Encontrar la llave de algo, llevarla con seguridad en el bolsillo hasta que por esos caprichos de los pantalones, el bolsillo decide dejarla caer a medio camino.
Entonces una noche sueñas porque afuera (o adentro) llueve demasiado. Y en el sueño todo es. Aceptar que ya no hay llave, que la puerta no está cerrada y para abrirla no se necesita algo.


Al despertar, recoger de a pedacitos el recuerdo. Decidir olvidar mientras, uno a uno, los recuerdos se miran y queman como las hojas de aquel cuaderno que alguna vez estuvo.


- - -  - + + + +  ++

3.18.2010

(sin) fiebre

Y por decirlo de alguna forma
(y no como tiene que ser)
es como enfermarse con uno de esos resfriados con amígdalas
inflamadas
e Ibuprofeno cada ocho horas (7:OO - 15:OO - 23:OO) por tres días
como dijo el doctor.
De esos que te duran una semana y después se te pasan y
quedas inmune por un rato, pero te rascas la nariz igual y ya no tienes mocos porque la semana ya se esfuma entre tus manos con pañuelos suevecitos para que no duela la nariz,
que al final igual te duele montones y está roja.
Y para qué hablamos de tiempo si sé que jamás duró sólo una semana
siempre era un tiempo eterno porque no llevo la cuenta jamás.
Y siempre me enfermo en el momento menos indicado,
ese momento que queda marcado con rotuladores de colores en la linea de vida con
su respectiva música de fondo y olores y lugares, todos
bien contaminados, donde quizá otros también enfermaron, y quién
sabe cuantos pasaron alguna vez por ahí, alucinados por la fiebre,
pensando que no eran de este mundo y que la cámara lenta porque
era más bonito&alamoda y
al final vomitando cada pedazo de los otros días,
por suerte que ya pude vomitar(te).

3.13.2010

Tonta

Y es una estupidez, una sucesión de tonterías, las promesas que no me cumplo, me voy traicionando de a poco y es que simplemente no puedo, es inevitable, una piedra con la que me gusta tropezar. Y cada tarde, cada noche que no puedo dormir, cada vez que despierto, me sorprendo pensando lo mismo, evocando los mismos recuerdos tan absurdos e inventado otros tantos imposibles, pensando por qué no, por qué así y no de otra manera.
Y escribo esto porque no sé, porque a lo mejor me equivoco, porque a lo mejor estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco, pero eso es terrible; entonces me acuerdo de nuevo, y me enojo, un poco contigo, pero más por mí y es que estoy decidida a no, pero igual otra vez y otra vez y detesto todo esto.
Y lo dijimos, un poco tarde, sí, pero ya no sé si fue verdad, pareciera que no estás, ya no sé si creerte, siempre tan ahí, al alcance de la mano, pero tan lejos, siempre lejos, como de una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo.

2.16.2010

Ridículo


La cuestión es, que nunca se dijo algo, algo que todos quieren explicar un poco, pero tampoco lo harán, tan avergonzados de no-sé-qué. Esperando, más bien, exigiendo, una respuesta a una pregunta que no han formulado, que está prediseñada dentro de la cabeza, por ahí, dando vueltas.
Es tragicómico ver esta lucha callada contra nosotros mismos, esta lucha de la cual no estamos muy seguros, pero por si acaso. Y ese estamos es más por poesía que por verdad, que lo más probable es que peleemos solos cada uno, o no peleemos nada o quizás mentí(mos).
Y ya me aburrí un poco de esta incertidumbre, de la lejanía, del "Ausente". Hablamos en silencio mientras sacamos imposibles conclusiones de trasnoches sin hablarnos (estas contradicciones!). Ya me duele un poco ahí, donde están los sentimientos, apenas nos conocíamos y la vida ya urdía lo necesario para des-encontrarnos minuciosamente.
Para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, entonces veíamos con las manos, como un vidente ciego, y como no hablábamos, se nos escurrían las ideas ridículas, un poco trastornados por todo lo que pasaba, ofuscados por el olor.
Pero siempre igual, un poco temerosos aceptarlo, por verlo.

Y las miradas secretas entre las multitudes nunca escapaban a la sonrisa, el único lugar donde se aceptaban un poquito más, seguros de que nadie los vería.

2.14.2010

Me gustaría salir corriendo


Entonces, cuando las hojas cuadriculadas se disparan, los pájaros despegan coloridos entre el bullicio y el papel y los recuerdos de momentos congelados en polaroid. Los plumíferos de papel van con sus colores primarios derechito a meterse ahí donde no les incumbe con la excusa de los gritos tan molestos del pequeño, ya sabes. Y las burbujas impertinentes que se escapan por la puerta y se pierden transparentes, justo cuando podrían socorrerme de la inundación de afección púrpura, pero la puerta ya se cerró y el verde se puso a improvisar, ocultando los gritos del pequeño, las conversaciones de living room y los "plap" de las burbujas reventadas.

Lo peor es cuando llega a esas canciones viejas con letras perfectamente aplicables se cuelan entre las palabras irregulares que se desparraman, inconscientes de su propia desgracia, algo así como cuando das vuelta el café y todos se espantan y el mantel bordado y la mesa de la abuela.

Igual es un poco aburrido estar entre estas paredes tapizadas de arte y libros de culto, ventana-lmente luminosa y resbaladiza con pisos de madera, donde el bichito se come a la gente y no hay momento para huir de este soporífero espacio, reptante, vegetal, sofocante, viejisísimo y monótono al que llegué en tren, ahora que los boletos ya no son de cartón (qué tiempos!), un poco obligada por el verano y las llamadas insistentes.