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8.22.2012

no sé, leerlo es como ir descubriendo de a poco lo que siempre estuvo ahí, ¿sabe? como si las cuatro paredes que rodean esto que llamamos realidad se cayesen y quedásemos solos frente al cuarto de los espejos. sus palabras me golpean, escucho la música de la que habla y puedo oír su acento extraño, profundo, hablando de todas esas cosas que están en mi cabeza, pero nunca escribo porque el pensamiento es más rápido que la pluma, que el sonido, que la luz. envidio sus vidas ficticias, todas las cosas son más fáciles en papel porque no hay que dar tantas explicaciones. ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo ¿te das cuenta? y es extraño, me gustaría vivir ahí, viendo con sus ojos de papel y tinta, sentir así. yo tengo hojas en el bolsillo,hojas guardadas entre los libros, pero nunca sabré como eran las de él.
la realidad se me escapa todos los días, no puede ser que esto sea todo, tiene que haber algo más, allá, acá, donde sea; escondido en cualquier parte, pero, qué es, cómo buscarlo. la rutina me estorba para buscar, no puedo ver la realidad con todos esos horarios y esos deberes. necesito una vida de estar sentada mirando las puertas, las ventanas, a ver si entra por algún rincón eso que busco, fijarme en cada veta de la madera del piso, oler todas las flores de la ciudad. dedicarme a respirar, a sentir como funcionan las cosas aquí adentro, escuchar células dividiéndose, sentir la rotación de la tierra sobre su eje. sólo así se puede ver bien, no con los los ojos, sin la luz y la refracción y las proyecciones mentales; ver de verdad desde adentro, más que ver, sentir, saber que todo es. estar consiente, despierto.
eso era lo que me crispaba, que se sintieran seguros. seguros de qué, dime un poco, cuando yo, (...) tenía bastante conciencia para sentir que todo era una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, para descubrir los agujeros. en la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo...

(no se le puede seguir así la corriente porque vamos a acabar todos locos)

8.25.2011

adentro:

Yo no sé que será, estos ciclos que se repiten, esa sensación de  estar encerrada en un círculo, en la vida, y no poder cruzar. Asomarse apenas al otro lado, encontrar a veces, ahí donde no se repite, un pedacito de lo otro. Ir guardando cosas, no sé dónde, ahí a dentro, y te van pesando un poco, cada vez más, te cansás de todo, de nada, de estar. 
Escribir siempre lo mismo, sentir lo mismo, buscar aquello que sea un puente hacia lo otro mientras se vive igual que siempre. Cruzar, casi, el puente, en cada hoja de árbol a contraluz, en la tinta del lápiz, en el gusano que se llevó el pájaro, en los surcos de la piel. 
Andar con los ojos cansados y las manos extrañas, ideas en la cabeza y sin palabras para decir. No hablo, no escribo, no en realidad, intento, pero yo no sé hacer esas cosas, decir cómo estoy, qué pasa aquí dentro, es mejor así. 
Me aburro de la gente, de la ciudad, de no estar en otro lado, no sé qué hacer, la enfermedad moderna me atrapa de vez en cuando pero sé que en este momento no está, si estuviese no escribiría. 
Se acaba todo y no alcanzo a nada, se me acabó un día y no alcancé a terminar, se me acaban las palabras, me acabo yo. 
Quiero salir de este espiral, caminar por la vereda del frente, me cansé de las repeticiones, del absurdo, no encuentro lo que busco, no ahora, ni aquí. Le escribo a mis muertos favoritos esperando encontrar en algún lado una respuesta, escondida en el libro que aún no leo, o en la película que nunca vi, dialogar con ellos de café a tumba, porque sé que ellos buscaron, todos buscan, algún día se darán cuanta y harán algo. 
Tengo tantas cosas dentro, 
pero no hay puente, 
no hay hombre cruzando el puente, 
llega a ninguna parte. 

10.26.2010

*

Es como ir rascando de a poco con la uña y ojos brillantes, con ansias de volver a ver aquello tantas veces olvidado.
De golpe recordar aquel patio, el viejo árbol y los incontables tréboles; el día ya casi arrojándose al mar.
La absurda esperanza, las nebulosas imprecisas; la hora de las nostalgias, cuando uno se deja corromper por esas ausencias que llamamos recuerdos y hay que remendar con palabras y con imágenes tanto hueco insaciable.

Y la tierra se abre, los colores se derraman, el tiempo se deshoja.
 Todo se cubre con miles de sucias mariposas de papel.


Y te das cuenta de que siempre estuvo ahí.

*

2.26.2010

.



Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me está pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo.

Ay, no sé. De cuando en vez me sorprendo intermitente, tornasol; yo, con mis candados y mis llaves de aire, yo, que escribo con humo. No hay sustancias más letales que esas que se cuelan por cualquier parte, que se respiran sin saberlo.

Sabiendo que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina, como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre, el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura. Creo que sospecharás esto que ocurre, como yo te presiento a la distancia en tu ciudad, volviendo del paseo donde quizá juntases la misma florecita, un poco por botánica, un poco porque aquí, porque es preciso que no estemos tan solos, que nos demos un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.

Me diste el frío, la distancia, el amargo café de medianoche entre mesas vacías. Siempre empezó a llover en la mitad de la película, creo que lo sabías y que favoreciste la desgracia. Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo, todo eso es tan poco; yo lo quiero de vos porque te quiero.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.