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3.10.2015

modelo para d e s - a ( r ) m a r

pa' viajar en el tiempo solo necesito acordarme un ratito de la flor que me diste luego de comerte todos mis lápices [antes de decirme que partías para algún lado, casi como una disculpa para tontas horas perdidas] apenas un segundo de la flor en mi mano y ya apareces aquí, hecho de arcilla y mar, lleno de árboles e hilitos de oro. tantas noches viéndote dormir para recordar tu cara, aprender a hablarte con los ojos mientras el tiempo lento se cae por cada una de tus pestañas, cada parpadeo me caigo mas adentro y te voy queriendo más [como se quiere a los libros y al viento fresco en la cara y los duraznos en verano], y entre copa y copa tu cara encontrándose con la mía y es como si nos tragáramos todo el aire de la tierra en el ratito en que nos decimos tantas cosas [disculpá, disculpá, qué se le va a hacer, si fuera por mi...]  cada vez un poco más tristes y resignados a que la gente que tú y yo solo sirve para recordarse entre nostalgias de balcón a las tres de la mañana, que hasta los atardeceres más bonitos son un vil juego de luces, y que con el tiempo todo se olvida.

6.15.2014

me asusta tu belleza y me asusta todo lo que no sé y que creo entrever o que imagino, o lo que siento y que me viene de allá y es que me gustaría ser una pelusa o una ventana pero principalmente viajar en el tiempo y haber estado ahí. una hoja en ese árbol columpio, una manchita en ese libro que leíste pero en realidad solo quiero ver tu vida otra vez, esa que perdí porque no quise tenerte más en mi bolsillo y te dejé ahí en un rinconcito, al lado del mar porque creí que te llevaría lejos de mi y te llevó lejos pero yo también me fui y sin querer te volví a encontrar en otro rinconcito, roto, tan triste, lo peor es que en esa vil huída la quise, lo peor es que sin hablar lo haría otra vez y mil veces porque huír de mi y de ti (que somos al final como cabos sueltos de una misma cuerda) es lo único que puedo que sé hacer. ver tu vida como una pelicula, leerte como un libro, escucharte, quizá ya no me importa pero igual quiero, ávida de saber, ávida de secretos y de vidas que no me pertenecen para sentir que no estoy tan sola, para saber que a todos les duele, para saber que tu travesía por el mar y por las nubes no fue tan mala y no sentir esta piedrita, no tener esta nostalgia, que viene desde antes, de mucho antes, pero crece y crece cada vez que dejo de regar las flores, cada vez que me rindo y se las devuelvo al mar para que las cuide y les de toda esa belleza que yo no puedo entregar porque lo que se me da bien es mirar y absorber todo por los ojos, por eso tengo tantos y tan grandes, pero absorbo toda la luz y dejo las cosas mustias y muertas y

11.24.2012

enfermedades crónicas

Nostalgia anticipada, acumulada. Nostalgia crónica. 

Pienso en todo lo que no hice, en lo que (no) quiero hacer. Nunca habría pensado que te extrañaría. Descubrí que las madrugadas de cielos límpidos son las más frías, intento recordar, pero mi memoria es un agujero extraño, lleno de vacío.


Leo surrealismo y me gustaría que todas esas cosas me las dijeras tú algún día. Recuerdo tus latidos bajo mi mano, tus manos suaves, no sé cuál era el mensaje, no sé leer esas cosas.

 .     .     .     .     .     .     .     .     . 

Aquí adentro es como un mar que desborda por todos lados, incontenible. La marea sube, ahoga marineros y esconde los barcos en lo más recóndito del azul profundo mientras pienso, pienso y eso no me reconforta. Extraño la rutina que tanto odié, los pasillos y mi paso inseguro, la efusividad matutina, la somnolencia.


Todos los puntos de colores que quedaron en mi los miro con cariño, al agua me quema y se los lleva. 


Así está bien, es mejor, es mejor.

5.08.2010

histoires d'autrefois .

Y uno no se da ni cuenta de cuando llegó a la siguiente estación; de cómo olvidó el cuaderno en el asiento del tren.
Y es que tanto tiempo lo tuviste ahí, pegado al alma; te empapelaba con sus hojas secas y pensabas que todo estaba muy bien, que justo así, que quizá mañana de nuevo y parece increíble que alguna vez.
Siempre, siempre ahí; y así, sin más, queda atrás, luego de tanto escribirle, luego de tanto derramar tintas y acuarelas sobre el tiempo.
Es entonces cuando recordamos semisonrientes con cara de melancolía, las promesas que llegaban en papelitos post-it, el celofán de lo dulces en la playa y la sonrisas mudas entre muchas cabezas. El amor mirando desde una tacita de café; el precio de un silencio, la vuelta a casa por arboledas y gatos.
Y no había razones para pensarlo y mucho menos para entenderlo pero todo estaba bien así, todo estaba felizmente liquidado y lo que todavía quedaba por liquidar era cosa de tiempo.
O todo estaba equivocado, eso no tendría que haber sucedido ese día, era una inmunda jugada del ajedrez de sesenta piezas, la alegría inútil en mitad de la peor tristeza, una llave que abría la puerta, y en mitad de la alegría sentirse triste y sucio, con la piel cansada y los ojos inundados en neblina, oliendo a noche sin sueño, a ausencia culpable, a falta de distancia para comprender si había hecho bien todo lo que había estado haciendo o no haciendo esos días, aguantando la lluvia helada en la cara, la sensación de llevar en el bolsillo una mano que no era mía, un pedazo de noche, la alegría tan tarde o a lo mejor demasiado pronto, todavía inmerecida, pero entonces, tal vez, vielleicht, maybe, forse, peut-être, ah, a lo mejor.. . todavía se podía salir a la calle y seguir andando, una llave en el bolsillo, una vuelta de llave y entrar en otra cosa. A lo mejor todavía se puede ir a la librería y conseguir otro cuaderno, uno mucho más ligero, con un lapicito como los de papá, de esos con tintas de azules imposibles, un cuandernito así, para llenarlo con esas hojas que sueltan los árboles de la plaza en otoño y las florecitas que junté para tenerte entre mis dedos un momento, o aunque sea un pasito, una pelusa.


Y todo está bien así, sin que sea por ti.

3.18.2010

(sin) fiebre

Y por decirlo de alguna forma
(y no como tiene que ser)
es como enfermarse con uno de esos resfriados con amígdalas
inflamadas
e Ibuprofeno cada ocho horas (7:OO - 15:OO - 23:OO) por tres días
como dijo el doctor.
De esos que te duran una semana y después se te pasan y
quedas inmune por un rato, pero te rascas la nariz igual y ya no tienes mocos porque la semana ya se esfuma entre tus manos con pañuelos suevecitos para que no duela la nariz,
que al final igual te duele montones y está roja.
Y para qué hablamos de tiempo si sé que jamás duró sólo una semana
siempre era un tiempo eterno porque no llevo la cuenta jamás.
Y siempre me enfermo en el momento menos indicado,
ese momento que queda marcado con rotuladores de colores en la linea de vida con
su respectiva música de fondo y olores y lugares, todos
bien contaminados, donde quizá otros también enfermaron, y quién
sabe cuantos pasaron alguna vez por ahí, alucinados por la fiebre,
pensando que no eran de este mundo y que la cámara lenta porque
era más bonito&alamoda y
al final vomitando cada pedazo de los otros días,
por suerte que ya pude vomitar(te).

3.13.2010

Tonta

Y es una estupidez, una sucesión de tonterías, las promesas que no me cumplo, me voy traicionando de a poco y es que simplemente no puedo, es inevitable, una piedra con la que me gusta tropezar. Y cada tarde, cada noche que no puedo dormir, cada vez que despierto, me sorprendo pensando lo mismo, evocando los mismos recuerdos tan absurdos e inventado otros tantos imposibles, pensando por qué no, por qué así y no de otra manera.
Y escribo esto porque no sé, porque a lo mejor me equivoco, porque a lo mejor estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco, pero eso es terrible; entonces me acuerdo de nuevo, y me enojo, un poco contigo, pero más por mí y es que estoy decidida a no, pero igual otra vez y otra vez y detesto todo esto.
Y lo dijimos, un poco tarde, sí, pero ya no sé si fue verdad, pareciera que no estás, ya no sé si creerte, siempre tan ahí, al alcance de la mano, pero tan lejos, siempre lejos, como de una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo.

2.26.2010

.



Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas. A mí se me escapa la relación que hay entre yo y esto que me está pasando en este momento. No te niego que me está pasando. Vaya si me pasa. Y eso es lo absurdo.

Ay, no sé. De cuando en vez me sorprendo intermitente, tornasol; yo, con mis candados y mis llaves de aire, yo, que escribo con humo. No hay sustancias más letales que esas que se cuelan por cualquier parte, que se respiran sin saberlo.

Sabiendo que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina, como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre, el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura. Creo que sospecharás esto que ocurre, como yo te presiento a la distancia en tu ciudad, volviendo del paseo donde quizá juntases la misma florecita, un poco por botánica, un poco porque aquí, porque es preciso que no estemos tan solos, que nos demos un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.

Me diste el frío, la distancia, el amargo café de medianoche entre mesas vacías. Siempre empezó a llover en la mitad de la película, creo que lo sabías y que favoreciste la desgracia. Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo, todo eso es tan poco; yo lo quiero de vos porque te quiero.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

2.16.2010

Un poco .

Es un poco enfermo, un poco triste quizá. Pasar una noche (una?) reviviendo buenos momentos ajenos, un tanto apenado porque no perteneces, porque no viviste, porque nunca estarás. Envidiando de a pedacitos, siempre tan ajena a todo eso, inventando razones, diálogos, encuentros, sonrisas y secretos. Comparándolos con los "Once upon a time" de los cuentos clásicos (sabes que no es tan así, pero son cosas que no se pueden evitar. Como el sol; estamos obligados a tolerar que el sol salga todos los días). Preocupada de por qué ya no y si es que podría ser. Impaciente, esperando algún gesto, alguna reacción, algo más. Sabiendo (en el fondo) que es tan fácil el contacto, alzar la mano y listo, un movimiento y ya; pero falta la excusa, ese algo más, el por qué. O quizá no se necesita eso, solo un poco de valor, la sonrisa, las palabras bonitas y voilá, todo está un-poco-mejor; pero es tan difícil decidirse! y siempre queda la in-seguridad, los quizá, los talvez, los y si? Pegados como rémoras a nuestro más mundano sentido común.

Ridículo


La cuestión es, que nunca se dijo algo, algo que todos quieren explicar un poco, pero tampoco lo harán, tan avergonzados de no-sé-qué. Esperando, más bien, exigiendo, una respuesta a una pregunta que no han formulado, que está prediseñada dentro de la cabeza, por ahí, dando vueltas.
Es tragicómico ver esta lucha callada contra nosotros mismos, esta lucha de la cual no estamos muy seguros, pero por si acaso. Y ese estamos es más por poesía que por verdad, que lo más probable es que peleemos solos cada uno, o no peleemos nada o quizás mentí(mos).
Y ya me aburrí un poco de esta incertidumbre, de la lejanía, del "Ausente". Hablamos en silencio mientras sacamos imposibles conclusiones de trasnoches sin hablarnos (estas contradicciones!). Ya me duele un poco ahí, donde están los sentimientos, apenas nos conocíamos y la vida ya urdía lo necesario para des-encontrarnos minuciosamente.
Para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, entonces veíamos con las manos, como un vidente ciego, y como no hablábamos, se nos escurrían las ideas ridículas, un poco trastornados por todo lo que pasaba, ofuscados por el olor.
Pero siempre igual, un poco temerosos aceptarlo, por verlo.

Y las miradas secretas entre las multitudes nunca escapaban a la sonrisa, el único lugar donde se aceptaban un poquito más, seguros de que nadie los vería.

12.03.2009

Púrpura

Y era divertido beber ese jugo púrpura con sabor a nostalgia, esa misma nostalgia, con los mismos recuerdos en los que ahora estoy envuelta, pensando que fue mala idea probarlo en aquellos meses, entremedio de ojos curiosos y gritos estridentes, mientras todo daba vueltas y el sol se hundía bajo el mar. Pensando que no tenía por qué bajar todos los días dentro de mi bolso rojo, que ahora esconde las hojas secas de los árboles que caían en mi cabeza junto con algunas canciones viejas que ya nadie escucha. Y nunca debí mirar aquellos chocolates de la vitrina, pero eran tan lindos y amargos (como el jugo púrpura), y parecían llenos de lágrimas y con aires de gran ciudad.
Y no debí tomar tanto jugo, pero era tan rico y tan divertido correr bajo la sombra de los árboles, colgado ramas en mi cuello, buscando recuerdos que no sabía como los iba a recordar después, porque dependía de cómo iba a seguir la historia que estaba inventando, caminando con los ojos vendados mirando las huellas que dejaba. Y ahora no me importa (nocreasquemeimportaya), pero sigo escribiendo porque estaba rico y cuando se acabó se echó a perder.. .
Pero nunca más, porque nunca más vi la botella rota, que se me cayó a un mar nublado y lleno de extraños.