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4.24.2013

pedacitos

Y extrañarte tanto aunque apenas
Pensar, cada minuto en el qué

Olvido todo menos tus palabras, quise contarte los lunares de la cara para poder pensar más en ti pero hasta eso olvidé. No puedo recordar tu risa, ni tus ojos, ni tus manos.


Aire frío en mi cara esta mañana. Como todas las mañanas. 
Si me fuese por otro camino quizá te encontraría. ¿Y entonces qué?

5.08.2010

histoires d'autrefois .

Y uno no se da ni cuenta de cuando llegó a la siguiente estación; de cómo olvidó el cuaderno en el asiento del tren.
Y es que tanto tiempo lo tuviste ahí, pegado al alma; te empapelaba con sus hojas secas y pensabas que todo estaba muy bien, que justo así, que quizá mañana de nuevo y parece increíble que alguna vez.
Siempre, siempre ahí; y así, sin más, queda atrás, luego de tanto escribirle, luego de tanto derramar tintas y acuarelas sobre el tiempo.
Es entonces cuando recordamos semisonrientes con cara de melancolía, las promesas que llegaban en papelitos post-it, el celofán de lo dulces en la playa y la sonrisas mudas entre muchas cabezas. El amor mirando desde una tacita de café; el precio de un silencio, la vuelta a casa por arboledas y gatos.
Y no había razones para pensarlo y mucho menos para entenderlo pero todo estaba bien así, todo estaba felizmente liquidado y lo que todavía quedaba por liquidar era cosa de tiempo.
O todo estaba equivocado, eso no tendría que haber sucedido ese día, era una inmunda jugada del ajedrez de sesenta piezas, la alegría inútil en mitad de la peor tristeza, una llave que abría la puerta, y en mitad de la alegría sentirse triste y sucio, con la piel cansada y los ojos inundados en neblina, oliendo a noche sin sueño, a ausencia culpable, a falta de distancia para comprender si había hecho bien todo lo que había estado haciendo o no haciendo esos días, aguantando la lluvia helada en la cara, la sensación de llevar en el bolsillo una mano que no era mía, un pedazo de noche, la alegría tan tarde o a lo mejor demasiado pronto, todavía inmerecida, pero entonces, tal vez, vielleicht, maybe, forse, peut-être, ah, a lo mejor.. . todavía se podía salir a la calle y seguir andando, una llave en el bolsillo, una vuelta de llave y entrar en otra cosa. A lo mejor todavía se puede ir a la librería y conseguir otro cuaderno, uno mucho más ligero, con un lapicito como los de papá, de esos con tintas de azules imposibles, un cuandernito así, para llenarlo con esas hojas que sueltan los árboles de la plaza en otoño y las florecitas que junté para tenerte entre mis dedos un momento, o aunque sea un pasito, una pelusa.


Y todo está bien así, sin que sea por ti.

12.15.2009

Entretecho

Creo que todo fue culpa de los dibujos, del cuadrado negro y profundo, con olor a sol y a recuerdo, un olor caliente que te hace picar la nariz.. .Ay, nostalgia. Supongo que a los 6, 7, 8, 9, andá a saber tú (o yo), tampoco quería olvidarme de lo que estaba pensando, o quizás ni siquiera lo pensé. Au revoir Pepe Lunar y Marga-Soles! nadiequiereeso
Toda la culpa la tiene la carpeta tricolor, los blocks viejos, los lápices gastados, los jugetes desteñidos.
Al levantar la tapa con ojos manos pies curiosos, me sumergí (como cuando te hacés bolita y saltás al agua, pero sin pensarlo tanto) en un mundo de reminiscencia pueril, llena de papel volantín, acuarelas, colores fuertes, suaves, hojitas secas y ah, cómo olvidarlo, pepes lunares y marga-soles.
Sí, ustedes tienen toda la culpa. Por (re)encontrarme con ustedes, ahora(día, noche) estoy más triste, y sigo pensando en recuerdos, olvidos y demáses, y no quiero no acordarme después de todas estas cosas, cuando ese bichito que anda y anda al que le decimos tiempo, ande y ande más y más y se vaya lejos y se me queden los papel volantín, las acuarelas, los colores fuertes, suaves, las hojitas secas bien atrás.. . Quizá por eso escribo, quizá por eso saco tantas fotos, porque no quiero tener que abrir de nuevo el entretecho para acordarme de cómo era, más bien porque no quiero que me pique la naríz.