Y qué importaba estar parada al medio de la nada, estar sin paraguas bajo la lluvia, llevar horas atrasada y querer seguir ahí. Qué importaba que fuera tarde, que no supiera donde estaba, que apenas me quedara dinero si era como redimir todo aquello, una lenta lluvia de renuncias y respuestas.
Todo estaba muy bien así, cuando por fin se podía cerrar el libro con una sonrisa, empezar a olvidar un poco y a respirar mejor. Se te olvida, se nos olvida; se me olvida y así siempre va a estar bien.
Y era bonito poder perdonar así; dejar tantas cosas de lado ante aquellas confesiones de último minuto, tener otro motivo para sonreír en silencio cuando nadie mira.. . encontrándole el sentido a tantas horas de lo mismo, a esas nostalgias intermitentes de cuarto de hora cuando no había en qué más pensar.
Y quizás llegue el día en yo deje de tener pena y todo esto se vaya, todas estas frases las limpie un algodón remojado con colonia o un corrector de esos que ya vienen secos para no tener que esperar, pero con la colonia se vería más bonito, los colores del lapicero bien mezclados y etílicos, con mareos de inhalaciones y risas maníacas de que por fin se acabó .
Y quizá podía usarse un poco de lluvia para llorar entre medio; para reír-se de todo y gritar; para saltar y hacerle cariño a los perros . Y si levantas la mirada y ves miles de lucecitas caer (porquesiempreloquisisteasí) y un poco para copiarle a la señora que escribió ese libro tan bonito que casi nadie lee, y ahí está lo triste de nuevo, siempre está.
Y además todos los días deberían ser así, para estar más triste, para no hablar tanto, y tener siempre más frío.
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5.23.2010
5.08.2010
histoires d'autrefois .
Y uno no se da ni cuenta de cuando llegó a la siguiente estación; de cómo olvidó el cuaderno en el asiento del tren.
Y es que tanto tiempo lo tuviste ahí, pegado al alma; te empapelaba con sus hojas secas y pensabas que todo estaba muy bien, que justo así, que quizá mañana de nuevo y parece increíble que alguna vez.
Y es que tanto tiempo lo tuviste ahí, pegado al alma; te empapelaba con sus hojas secas y pensabas que todo estaba muy bien, que justo así, que quizá mañana de nuevo y parece increíble que alguna vez.
Siempre, siempre ahí; y así, sin más, queda atrás, luego de tanto escribirle, luego de tanto derramar tintas y acuarelas sobre el tiempo.
Es entonces cuando recordamos semisonrientes con cara de melancolía, las promesas que llegaban en papelitos post-it, el celofán de lo dulces en la playa y la sonrisas mudas entre muchas cabezas. El amor mirando desde una tacita de café; el precio de un silencio, la vuelta a casa por arboledas y gatos.
Y no había razones para pensarlo y mucho menos para entenderlo pero todo estaba bien así, todo estaba felizmente liquidado y lo que todavía quedaba por liquidar era cosa de tiempo.
O todo estaba equivocado, eso no tendría que haber sucedido ese día, era una inmunda jugada del ajedrez de sesenta piezas, la alegría inútil en mitad de la peor tristeza, una llave que abría la puerta, y en mitad de la alegría sentirse triste y sucio, con la piel cansada y los ojos inundados en neblina, oliendo a noche sin sueño, a ausencia culpable, a falta de distancia para comprender si había hecho bien todo lo que había estado haciendo o no haciendo esos días, aguantando la lluvia helada en la cara, la sensación de llevar en el bolsillo una mano que no era mía, un pedazo de noche, la alegría tan tarde o a lo mejor demasiado pronto, todavía inmerecida, pero entonces, tal vez, vielleicht, maybe, forse, peut-être, ah, a lo mejor.. . todavía se podía salir a la calle y seguir andando, una llave en el bolsillo, una vuelta de llave y entrar en otra cosa. A lo mejor todavía se puede ir a la librería y conseguir otro cuaderno, uno mucho más ligero, con un lapicito como los de papá, de esos con tintas de azules imposibles, un cuandernito así, para llenarlo con esas hojas que sueltan los árboles de la plaza en otoño y las florecitas que junté para tenerte entre mis dedos un momento, o aunque sea un pasito, una pelusa.
Y todo está bien así, sin que sea por ti.
2.16.2010
Un poco .
Es un poco enfermo, un poco triste quizá. Pasar una noche (una?) reviviendo buenos momentos ajenos, un tanto apenado porque no perteneces, porque no viviste, porque nunca estarás. Envidiando de a pedacitos, siempre tan ajena a todo eso, inventando razones, diálogos, encuentros, sonrisas y secretos. Comparándolos con los "Once upon a time" de los cuentos clásicos (sabes que no es tan así, pero son cosas que no se pueden evitar. Como el sol; estamos obligados a tolerar que el sol salga todos los días). Preocupada de por qué ya no y si es que podría ser. Impaciente, esperando algún gesto, alguna reacción, algo más. Sabiendo (en el fondo) que es tan fácil el contacto, alzar la mano y listo, un movimiento y ya; pero falta la excusa, ese algo más, el por qué. O quizá no se necesita eso, solo un poco de valor, la sonrisa, las palabras bonitas y voilá, todo está un-poco-mejor; pero es tan difícil decidirse! y siempre queda la in-seguridad, los quizá, los talvez, los y si? Pegados como rémoras a nuestro más mundano sentido común.
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Ridículo
La cuestión es, que nunca se dijo algo, algo que todos quieren explicar un poco, pero tampoco lo harán, tan avergonzados de no-sé-qué. Esperando, más bien, exigiendo, una respuesta a una pregunta que no han formulado, que está prediseñada dentro de la cabeza, por ahí, dando vueltas.
Es tragicómico ver esta lucha callada contra nosotros mismos, esta lucha de la cual no estamos muy seguros, pero por si acaso. Y ese estamos es más por poesía que por verdad, que lo más probable es que peleemos solos cada uno, o no peleemos nada o quizás mentí(mos).
Y ya me aburrí un poco de esta incertidumbre, de la lejanía, del "Ausente". Hablamos en silencio mientras sacamos imposibles conclusiones de trasnoches sin hablarnos (estas contradicciones!). Ya me duele un poco ahí, donde están los sentimientos, apenas nos conocíamos y la vida ya urdía lo necesario para des-encontrarnos minuciosamente.
Para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos, entonces veíamos con las manos, como un vidente ciego, y como no hablábamos, se nos escurrían las ideas ridículas, un poco trastornados por todo lo que pasaba, ofuscados por el olor.
Pero siempre igual, un poco temerosos aceptarlo, por verlo.
Y las miradas secretas entre las multitudes nunca escapaban a la sonrisa, el único lugar donde se aceptaban un poquito más, seguros de que nadie los vería.
2.14.2010
Me gustaría salir corriendo
Entonces, cuando las hojas cuadriculadas se disparan, los pájaros despegan coloridos entre el bullicio y el papel y los recuerdos de momentos congelados en polaroid. Los plumíferos de papel van con sus colores primarios derechito a meterse ahí donde no les incumbe con la excusa de los gritos tan molestos del pequeño, ya sabes. Y las burbujas impertinentes que se escapan por la puerta y se pierden transparentes, justo cuando podrían socorrerme de la inundación de afección púrpura, pero la puerta ya se cerró y el verde se puso a improvisar, ocultando los gritos del pequeño, las conversaciones de living room y los "plap" de las burbujas reventadas.
Lo peor es cuando llega a esas canciones viejas con letras perfectamente aplicables se cuelan entre las palabras irregulares que se desparraman, inconscientes de su propia desgracia, algo así como cuando das vuelta el café y todos se espantan y el mantel bordado y la mesa de la abuela.
Igual es un poco aburrido estar entre estas paredes tapizadas de arte y libros de culto, ventana-lmente luminosa y resbaladiza con pisos de madera, donde el bichito se come a la gente y no hay momento para huir de este soporífero espacio, reptante, vegetal, sofocante, viejisísimo y monótono al que llegué en tren, ahora que los boletos ya no son de cartón (qué tiempos!), un poco obligada por el verano y las llamadas insistentes.
12.09.2009
En Technicolor
Y cuando los trocitos de muerte quedan jugando entre los dobleces, entonces (ysoloentonces) los nudos se desarman, grises y se inundan las habitaciones con aquellas penas tan olvidadas, que se salen por la ventana, y escurren como la luz amarilla de las ampolletas. Entonces los grillos se callan y todos se ponen tristes, y lloran no saben por qué, si era tan buena persona y las vacaciones en la playa, con las caminatas y las visitas crepusculares y las sorpresas.
Y las personas se piensan pequeñas y suenan acordes de pianos lentos, mientras una voz en off cuenta la tragedia inventada de sus vidas inventas por la que lloran de verdad, porquelaslágimasnoseinventan. Y todo parece mejor y fantástico, increíble, como en aquellas películas que tanto gustan, y (enestemomento) combinan con los grillos callados y las luces escurridas. Pero bajad el telón que la farsa ha concluído y se acabó la hora de creerse mártir extranjero conlaspenasenelcorazón, que para eso están los somníferos y al otro día ni se acuerdan de los grillos, de la voz en off, ni de sus vidas inventadas, pero si era tan bonita.
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