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12.30.2013

Ahora que te vi sé que es cierto, que la piel, que tus ojos. Nostalgia a la vuelta de la esquina, como siempre, pero esta vez no es mi imaginación. Creciste como un arbolito en cada uno de mis pedacitos de tierra, y tus raíces se metieron hasta lo más profundo, rompiendo, escarbando, sosteniendo.
En tu boca una puerta oscura, vuelo como pajarito herido hacia un refugio, tu oscuridad me acoge y reconforta, pero ya no hay oscuridad, ya no hay puerta, ya no hay tu boca ni la mia ni mucho menos las dos juntas. Las arañas van tejiendo esa red que me envuelve, todo porque los engranajes no se mueven más y el óxido y el tiempo y la humedad
detuslágrimas (pero sobre todo el tiempo y quizá la distancia) fueron los culpables. Ah, qué es esto aquí dentro, ocupa tanto espacio, el vacío, la falta. En cada recuerdo erguido con tinta en el cuarto de los espejos, estás como una hojita en mis libros, una hojita en mi cara, una más de las hojitas que decidió suicidarse para mi, hojas amontonadas, hojas muertas, putrefacción de la antes-vida, ¿qué hago sin el verde, sin tu sombra?

3.09.2012

Camino sin ritmo y el sol me molesta, me siento cansada, el futuro me agobia. Siento que no vale la pena hacer algo que alguien ya hizo, y lo hizo mejor que yo, no tiene sentido, eso no es para mi. También me da un poco de  pena, hay personas que creen que yo puedo ser muchas cosas, pero si miro hacia adelante no veo alguna cosa que me indique una dirección, ni siquiera la errada.

Camino mirando mirando mis zapatillas, están rotas y se ve el calcetín en el pie derecho. He caminado estas calles por años, pero nunca supe cómo se llamaban, tampoco me importa, si lo supiera seguramente lo olvidaría.

Encuentro lo que fui a buscar y vuelvo a mi casa, nadie me espera, todos esperan algo de mi y lo único que quiero es poder respirar en el agua, volar, o volverme invisible. Detener el tiempo, quizá retroceder un poco, tener mucho tiempo libre y pocas ganas de dormir para leer todos los libros que me quedan, poder entender a los que dominan el mundo, no obedecer al cuerpo
y seguir viviendo.

1.13.2011

pájaroplumaárbolhojatinta



Subir y bajar por la cima de cada montaña, de cada cerro, de todos los altibajos del tiempo. Bajar corriendo para darse cuenta de que abajo siempre estuvo lo más verde, lo más oscuro.
Buscar cada huella dejada sin querer, encontrarte en cada hoja, cada página. Encontrar la llave de algo, llevarla con seguridad en el bolsillo hasta que por esos caprichos de los pantalones, el bolsillo decide dejarla caer a medio camino.
Entonces una noche sueñas porque afuera (o adentro) llueve demasiado. Y en el sueño todo es. Aceptar que ya no hay llave, que la puerta no está cerrada y para abrirla no se necesita algo.


Al despertar, recoger de a pedacitos el recuerdo. Decidir olvidar mientras, uno a uno, los recuerdos se miran y queman como las hojas de aquel cuaderno que alguna vez estuvo.


- - -  - + + + +  ++

12.14.2010

.  sentir el ritmo, el viento. Tal vez caer. O subir. Los lentos pasos, miradas de reojo. Abajo adentro una sombra viva tiembla y brilla.Y cómo decírtelo, es casi morir un poco, una certeza de algo, una luciérnaga en la noche.
De golpe tus ojos, 
profundos 
marinos

ciegos. 


Los mueve una corriente inevitable, los llevan lejos. Y cuando sean tus ojos los que tienen la certeza no tendremos qué decir.


Morirse de nube, de viento, de nube en el viento y nada más.


Siempre es más, siempre hay algo más, algo que no te quiero decir, que no te diré nunca porque nunca aprendí a hablar. Porque no entendés mis palabras. Tenés una pelusa en el ojo. Una pelusa que el viento no quita. Que no me deja entrar.


El sentimiento de no estar del todo se queda, está pegado en todas partes, un olor aderido a la nariz. Entonces, tal vez este la lluvia como una salvación. Sí la lluvia. Que nos llueva luz por todos lados. Una lluvia tupida y húmeda que arruine los techos y los libros. Los atlas con todos los ríos del mundo, ríos verdes, serpenteantes, cristalinos, ríos metafísicos. Esos que nos atraviesan y nos llevan a sus profundidades. Entrar al río como mi mano en tu pelo. 


Ahogarme en el río para llegar a lo otro. Para que ninguna pelusa no me deje entrar. Porque ya no querré entrar, no estarán tus ojos ni los ríos ni la lluvia. Donde sólo lluvia y árboles y cielos limpios y nada de pelusas rojasazulesblancas por la ventana. 
Y ojalá lleguen las mariposas amarillas.

10.26.2010

*

Es como ir rascando de a poco con la uña y ojos brillantes, con ansias de volver a ver aquello tantas veces olvidado.
De golpe recordar aquel patio, el viejo árbol y los incontables tréboles; el día ya casi arrojándose al mar.
La absurda esperanza, las nebulosas imprecisas; la hora de las nostalgias, cuando uno se deja corromper por esas ausencias que llamamos recuerdos y hay que remendar con palabras y con imágenes tanto hueco insaciable.

Y la tierra se abre, los colores se derraman, el tiempo se deshoja.
 Todo se cubre con miles de sucias mariposas de papel.


Y te das cuenta de que siempre estuvo ahí.

*

5.08.2010

histoires d'autrefois .

Y uno no se da ni cuenta de cuando llegó a la siguiente estación; de cómo olvidó el cuaderno en el asiento del tren.
Y es que tanto tiempo lo tuviste ahí, pegado al alma; te empapelaba con sus hojas secas y pensabas que todo estaba muy bien, que justo así, que quizá mañana de nuevo y parece increíble que alguna vez.
Siempre, siempre ahí; y así, sin más, queda atrás, luego de tanto escribirle, luego de tanto derramar tintas y acuarelas sobre el tiempo.
Es entonces cuando recordamos semisonrientes con cara de melancolía, las promesas que llegaban en papelitos post-it, el celofán de lo dulces en la playa y la sonrisas mudas entre muchas cabezas. El amor mirando desde una tacita de café; el precio de un silencio, la vuelta a casa por arboledas y gatos.
Y no había razones para pensarlo y mucho menos para entenderlo pero todo estaba bien así, todo estaba felizmente liquidado y lo que todavía quedaba por liquidar era cosa de tiempo.
O todo estaba equivocado, eso no tendría que haber sucedido ese día, era una inmunda jugada del ajedrez de sesenta piezas, la alegría inútil en mitad de la peor tristeza, una llave que abría la puerta, y en mitad de la alegría sentirse triste y sucio, con la piel cansada y los ojos inundados en neblina, oliendo a noche sin sueño, a ausencia culpable, a falta de distancia para comprender si había hecho bien todo lo que había estado haciendo o no haciendo esos días, aguantando la lluvia helada en la cara, la sensación de llevar en el bolsillo una mano que no era mía, un pedazo de noche, la alegría tan tarde o a lo mejor demasiado pronto, todavía inmerecida, pero entonces, tal vez, vielleicht, maybe, forse, peut-être, ah, a lo mejor.. . todavía se podía salir a la calle y seguir andando, una llave en el bolsillo, una vuelta de llave y entrar en otra cosa. A lo mejor todavía se puede ir a la librería y conseguir otro cuaderno, uno mucho más ligero, con un lapicito como los de papá, de esos con tintas de azules imposibles, un cuandernito así, para llenarlo con esas hojas que sueltan los árboles de la plaza en otoño y las florecitas que junté para tenerte entre mis dedos un momento, o aunque sea un pasito, una pelusa.


Y todo está bien así, sin que sea por ti.

3.18.2010

(sin) fiebre

Y por decirlo de alguna forma
(y no como tiene que ser)
es como enfermarse con uno de esos resfriados con amígdalas
inflamadas
e Ibuprofeno cada ocho horas (7:OO - 15:OO - 23:OO) por tres días
como dijo el doctor.
De esos que te duran una semana y después se te pasan y
quedas inmune por un rato, pero te rascas la nariz igual y ya no tienes mocos porque la semana ya se esfuma entre tus manos con pañuelos suevecitos para que no duela la nariz,
que al final igual te duele montones y está roja.
Y para qué hablamos de tiempo si sé que jamás duró sólo una semana
siempre era un tiempo eterno porque no llevo la cuenta jamás.
Y siempre me enfermo en el momento menos indicado,
ese momento que queda marcado con rotuladores de colores en la linea de vida con
su respectiva música de fondo y olores y lugares, todos
bien contaminados, donde quizá otros también enfermaron, y quién
sabe cuantos pasaron alguna vez por ahí, alucinados por la fiebre,
pensando que no eran de este mundo y que la cámara lenta porque
era más bonito&alamoda y
al final vomitando cada pedazo de los otros días,
por suerte que ya pude vomitar(te).

3.13.2010

Tonta

Y es una estupidez, una sucesión de tonterías, las promesas que no me cumplo, me voy traicionando de a poco y es que simplemente no puedo, es inevitable, una piedra con la que me gusta tropezar. Y cada tarde, cada noche que no puedo dormir, cada vez que despierto, me sorprendo pensando lo mismo, evocando los mismos recuerdos tan absurdos e inventado otros tantos imposibles, pensando por qué no, por qué así y no de otra manera.
Y escribo esto porque no sé, porque a lo mejor me equivoco, porque a lo mejor estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco, pero eso es terrible; entonces me acuerdo de nuevo, y me enojo, un poco contigo, pero más por mí y es que estoy decidida a no, pero igual otra vez y otra vez y detesto todo esto.
Y lo dijimos, un poco tarde, sí, pero ya no sé si fue verdad, pareciera que no estás, ya no sé si creerte, siempre tan ahí, al alcance de la mano, pero tan lejos, siempre lejos, como de una caja de cristal a otra, mirarse, aislarse, mirarse: eso era todo.